En este tema le ofrecemos los consejos del terapeuta de Sants Institut, Juan Martínez. Con su ayuda vamos a aprender cómo identificar las toxinas del cuerpo y cómo eliminarlas de forma natural, manteniendo un terreno «limpio».
Tipos de sustancias tóxicas
La contaminación no es solo un problema del ambiente natural. Cada vez más nuestro cuerpo sufre por las sustancias tóxicas que acceden en la sangre de forma directa (a través de la alimentación) o indirecta (la exposición a un ámbito industrial o productos de limpieza). Hay varios tipos de sustancias tóxicas y para poder combatirlas es de suma importancia aprender distinguirlas.
Metales pesados
La toxicidad crónica por metales pesados es un problema importante de la nuestra sociedad actual. Esas dañinas sustancias llegan al organismo en consecuencia de la contaminación ambiental producida por la industria. En esta categoría incluimos plomo, mercurio, cadmio, arsénico, níquel y aluminio. Dichos metales tienden a acumularse en el cerebro, los riñones y el sistema inmune, donde pueden perturbar seriamente el funcionamiento normal. Se ha demostrado cientificamente, por ejemplo, que hay relación entre el almacenamiento corporal del plomo y los problemas de aprendizaje en los niños o en los criminales.
Los factores nutricionales para combatir el envenenamiento por metales pesados incluyen un suplemento vitamínico y mineral; minerales como calcio, magnesio, zinc, hierro, cobre y cromo; vitamina C y vitaminas del complejo B; aminoácidos con contenido de azufre (metionina, cisteína y taurina) y alimentos con alto contenido en azufre como ajos, judías, cebollas y huevos; y fibras hidrosolubles tales como guar, salvado de avena, pectina y semillas de psilio.
Productos químicos tóxicos
El siguiente grupo de toxinas incluye los productos químicos tóxicos, fármacos, alcohol, disolventes, pesticidas, herbicidas y aditivos alimenticios. Esta categoría afecta básicamente al hígado que tiene que soportar una tremenda carga para desintoxicar la increíble cantidad de tóxicos químicos a los que está expuesto de forma continua.
La toxicidad de aditivos alimenticios, disolventes (materiales de limpieza, formaldehído, etc.), pesticidas y otros tóxicos químicos, o la simple exposición a los mismos, puede dar lugar a numerosos síntomas. Los más comunes son de tipo psicológico o neurológico, como depresiones, dolores de cabeza, enfermedad mental, hormigueo en las extremidades, reflejos nerviosos anormales y otros signos del funcionamiento irregular del sistema nervioso, que es sumamente sensible a estas sustancias químicas. También se observan alergias del sistema respiratorio e incremento del porcentaje de muchos cánceres en personas expuestas crónicamente a toxinas químicas.
Compuestos microbianos
Las toxinas producidas por bacterias y hongos en el intestino pueden ser absorbidas produciendo importantes perturbaciones. Ejemplos de estos tipos de toxinas son las endotoxinas, exotoxinas, aminas toxicas, derivados tóxicos de la bilis y diferentes sustancias cancerígenas. Muchísimas enfermedades han sido relacionadas con este tipo de toxinas, tales como enfermedades del hígado, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, enfermedad de la tiroides, psoriasis, lupus eritematoso, pancreatitis, alergias, asma y problemas inmunológicos.
También los anticuerpos formados como antígenos microbianos pueden reaccionar en contra de los propios tejidos del cuerpo, produciendo, en consecuencia, autoinmunidad. Algunas enfermedades que se han relacionado a esto son artritis reumatoide, miastenia gravis, diabetes y tiroides autoinmune. Se recomiendan las fibras hidrosolubles (ej. goma guar, pectina, salvado de avena y otros vegetales) para reducir la absorción de sustancias tóxicas, ya que las fibras envuelven las toxinas dentro del intestino y facilitan así su expulsión. El hígado y el sistema inmune son los encargados de eliminar las sustancias tóxicas absorbidas desde el intestino.
Productos de desecho del metabolismo de las proteínas
Los riñones son los responsables en buena parte de la eliminación de estos desechos (amoníaco, urea, etc.). Se puede ayudar a los riñones bebiendo adecuadas cantidades de agua y evitando el exceso proteico.
La determinación de altos niveles de desechos tóxicos de las proteínas exigen análisis de sangre y de orina.
Desintoxicación mediante el ayuno
El ayuno es uno de los sistemas más rápidos para incrementar la eliminación e desechos y reforzar los procesos curativos del cuerpo. Se define como la abstinencia de toda comida y bebida excepto de agua, durante un tiempo específico.
Sobre fines del siglo XIX las revistas médicas han venido publicando artículos sobre el uso del ayuno en el tratamiento de diversos síntomas. Entre ellos: obesidad, envenenamiento químico, artritis, alergias, psoriasis, eczema, tromboflebitis, síndrome del intestino irritable, pérdida del apetito o apetito irregular, asma bronquial, depresión, neurosis, esquizofrenia, etc.
El ayuno corto
El ayuno corto (de tres a cinco días) es una buena forma para que el cuerpo adquiera un descanso óptimo, tanto mental como físico. Es preferible consultar al médico antes de hacer un ayuno.
• Es mejor comenzarlo en fin de semana, cuando se pueda estar inactivo. Cuanto más se descanse mejor será el resultado ya que la energía puede dedicarse a la curación.
• En la comida del día anterior (o durante todo el día) al ayuno, se toman sólo frutas y vegetales frescos como preparación.
• Durante el ayuno sólo se toma agua. La cantidad de agua dependerá de la sed, pero al mínimo han de ser algunos vasos al día.
• No se puede fumar, ni tomar otra bebida que no sea agua.
• Los tes de hierbas ayudan mucho durante el ayuno, pero se deben tomar sin endulzar.
• No se recomienda el ejercicio físico salvo los paseos cortos o los estiramientos suaves. Se debe conservar la energía para permitir la máxima curación.
• Limpiarse la piel con agua templada es reconfortante y con temperaturas extremas puede ser cansado. Deben evitarse desodorantes, jabones, detergentes, champús y la exposición a otros productos químicos, ya que interfieren en la eliminación y son una carga en la tarea de desintoxicación.
• Es beneficioso la exposición al sol durante el ayuno, pero sin excederse. Con unos 10 - 20 minutos diarios es más que suficientes.
• Se recomienda echar un sueñecito o dos al día.
• No suele recomendarse los enemas, por lo general. Si es un individuo con estreñimiento, un período más prolongado de preayuno basado en frutas y vegetales frescos ayudará a la eliminación.
• La temperatura del cuerpo, la presión sanguínea, el pulso y el ritmo respiratorio descienden durante el ayuno, normalmente, ya que el ritmo metabólico desciende. Por consiguiente, es importante mantenerse caliente.
La interrupción del ayuno
Después del ayuno se debe empezar comiendo despacio, masticando bien, hay que limitar las cantidades y comer alimentos a temperatura ambiente.
Puede servir de ayuda anotar lo que se come en los días posteriores al ayuno y cualquier efecto adverso. Muchos de los problemas se deben a alergias y a exceso de comida.
Programa básico de desintoxicación
La desintoxicación no tiene porqué ser una experiencia desagradable. Lo mejor es hacerlo gradualmente y mediante el ayuno. Consiste en una dieta de lo más natural posible, alta en frutas y vegetales y baja en productos animales. El programa de desintoxicación es perfecto a largo plazo. Las mismas recomendaciones son las apropiadas si una persona elige ayunar para ayudar al cuerpo a eliminar las toxinas acumuladas en la corriente sanguínea.
¿Qué se puede tomar durante el proceso de desintoxificación?
En el proceso de desintoxicación se deben utilizar fórmulas lipotrópicas o silimarina de Silybum marianum (cardo mariano) y vitamina C para ayudar al hígado a eliminar los componentes tóxicos de la sangre. La fibra se debe tomar en forma de gel (semilla de psilio, guar, pectina o salvado de avena). De esta manera se impide la reabsorción de los químicos tóxicos que la bilis vierte en el tracto intestinal. La raíz de hidrastis o sello de oro ayuda eficazmente al sistema linfático durante el programa de desintoxicación.