agosto 2007
Elisabet Golerons
¡TEN CUIDADO CON EL SOL!
El protector solar adecuado y las revisiones periódicas son las claves para disfrutar de una piel sana
Los rayos del sol nos acarician y reconfortan con su calidez. Una exposición controlada tiene un efecto beneficioso para el organismo ya que es indispensable para la síntesis de la vitamina D. Pero la excesiva y descuidada exposición a los rayos ultravioleta y UVA del sol ocasionan quemaduras, cáncer de piel y un prematuro envejecimiento de la piel. Para que tu piel no se deteriore, sigue nuestros consejos y disfruta de los días de playa sin miedo.
Elegir un factor de protección adecuado
No todos tenemos el mismo tipo de piel ni tampoco la misma cantidad de melanina. La melanina es un escudo bastante eficaz contra los rayos solares. Cuando ésta entra en contacto con los rayos solares produce un color tostado. En función de la cantidad que el cuerpo produce, deberemos elegir el protector solar.
- Pieles muy claras: este tipo de piel apenas tiene melanina. Al broncearse se pone roja y se quema. Debe evitarse el sol directo y usar protectores totales (índice 60 o superior).
- Pieles claras: cuentan con poca melanina y se broncean correctamente, aunque se que queman con facilidad. Hay que evitar la exposición continuada y utilizar factores de protección alta (índice 45).
- Pieles doradas: tienen abundancia de melanina y se broncean sin problemas, pero pueden llegar a quemarse si no se cuidan adequadamente. Deben usar factor de protección media (índice 30).
- Pieles morenas: son de fácil bronceado gracias al alto nivel de melanina en la piel. Aún así deben protegerse de los rayos solares con un factor protector bajo (índice sobre el 10).
- Niños: los menores de 3 años no deben tomar el sol. Desde esta edad hasta la adolescencia hay que tener cuidado con la exposición al sol. Deberían aplicarse productos con protección alta (+ de 30) frecuentemente y siempre al salir del agua.
Antes y durante la exposición solar
- No uses perfumes ni productos que contengan alcohol - Escoge el protector adecuado para tu piel - Aplica una buena cantidad de protector 30 minutos antes de tomar el sol - Evita el sol entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde - En días nublados hay que utilizar protector solar - Después de un baño o al cabo de 2 horas de haberte aplicado crema protectora, vuelve a hacerlo - Bebe agua después de tomar el sol - Usa un sombrero de ala ancha y gafas de sol - No hagas rayos UVA. Las cámaras bronceadoras son tan nocivas como el sol Autoexamen periódico de la piel
El cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. El principal riesgo para desarrollarlo son los rayos ultravioleta procedentes de la luz solar, que producen mutaciones en el ADN de las células.
 Los principales síntomas de un posible tumor son las marcas o manchas en la piel, que suelen tener un color rojo y una textura escamosa; la existencia de muchos lunares en el cuerpo, que pueden variar su forma o crecer repentinamente; las quemaduras de sol graves o ampollas producidas en la infancia; y los antecedentes familiares de cáncer de piel.
Para lograr el reconocimiento temprano de cualquier lesión nueva es necesario realizar un autoexamen periódico de la piel. Para efectuarla sólo se necesita una habitación iluminada, un espejo de pared y otro de mano. Debe examinarse el cuerpo de frente y de espaldas, los costados, el interior de muslos, piernas, pies y manos. En caso de encontrar alguna marca o quemadura, no olvides acudir al médico cuanto antes.
¡Importante nutrir e hidratar!
Una dieta equilibrada es la gran aliada para una piel sana. Se recomienda ingerir una cantidad adecuada de líquidos, vitaminas (A, C, E) y minerales como el selenio, el cinc o el hierro. Estas sustancias con acción antioxidante se encuentran en legumbres, verduras, hortalizas, frutos secos y cereales integrales. Además, ácidos grasos no saturados como el ácido oleico (aceite de oliva y aguacate), o el linoleico y linolénico (aceites de girasol, maíz y soja), y el pescado azul son imprescindibles para mantener una piel bien estructurada.
Además de nutrida, la piel ha de estar hidratada a base de líquidos, como el agua, zumos naturales, batidos, cremas o infusiones.
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