septiembre 2006
Obesidad-plus.com
La prevención en los más pequeños
Los niños obesos son los que más riesgo tienen en sufrir obesidad también de mayores si no se le pone remedio. Por eso, es necesario para combatir esta enfermedad un programa multidisciplinario que combine la restricción dietética, el aumento de la actividad física, la educación nutricional y la modificación de ciertas conductas.
Para poder modificar la conducta que tienen nuestros hijos frente la comida se hace necesaria una terapia basada en el aprendizaje del autocontrol, la modificación del estilo de la alimentación para obtener una dieta sana y equilibrada, así como la modificación en los hábitos de los niños con respecto a las actividades físicas. Esta terapia también favorece los mensajes positivos para lograr mejorar la autoestima de los más pequeños.
Si bien los niños tienen que hacerse responsables de si mismos, es importante que los padres estén involucrados en todo el tratamiento, ya que el ejemplo que ven los niños es primordial para el éxito final. En función de la edad y el carácter del niño, la responsabilidad de los progenitores varía a medida que el pequeño va creciendo.
Además de lograr un cambio de conducta, es importante para el éxito del tratamiento que el niño conozca las normas de alimentación adecuadas para él y cómo debe comer.
Por lo que respecta al ejercicio físico que el niño debe realizar, el médico y los padres tienen que buscar el que le sea más atractivo y con posibilidades reales de practicarlo, ya que debe realizarlo de manera diaria y, si puede ser, en compañía de familiares o personas con la misma finalidad.
En definitiva, el tratamiento actual del sobrepeso se basa en la prevención del sedentarismo y en la promoción de la actividad física, implicando a la familia, con la educación de unos hábitos alimentarios saludables.
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