mayo 2007
Juan Martínez, naturopata
Los emuntorios, nuestra defensa natural contra las dolencias
Medicina naturistsa
Sea cual sea el nombre de la dolencia, la medicina naturista busca en el régimen higiénico del individuo, tanto físico como psíquico, la prevención y remedio a sus males, así como el retorno al camino del equilibrio o salud.
Los diferentes síntomas de malestar (dolor, fiebre, secreciones a través de los emuntorios, etc.) nos avisan de la necesidad de descanso físico y psíquico, así como de la necesidad de un aporte hídrico y calórico.
Vigilando el proceso depurativo del organismo, podemos prevenir la aparición de distintas enfermedades. Por que la salud se conserva, obtiene y apoya con hábitos de vida saludables y depende del buen estado y función de las vías de eliminación o emuntorios y el respeto por éstos.
INTRODUCCIÓN
La palabra emuntorio procede del verbo latino emungo, que significa limpiar o expulsar, depurativo o excretor. Se dice de cualquier órgano o parte del cuerpo que sirve para evacuar o excretar.
Es preciso procurar en el enfermo una eliminación más o menos enérgica según el caso, que permita la excreción de los restos del metabolismo celular, C02, urea, sustancias tóxicas, bacterias y, en definitiva, desechos.
Una vez obtenida la desintoxicación, contaremos con el total de la capacidad defensiva.
LOS EMUNTORIOS
Los emuntorios principales son:
Riñón
Piel
Pulmón
Hígado
Vía biliar
Intestino
Sistema linfático o sistema excretor profundo
El soñar
Existen también emuntorios secundarios: secreciones genitales, glándulas salivares, secreción pancreática externa....
CLASIFICACIÓN DE LOS EMUNTORIOS
Procesos fisiológicos
Estructuras secretoras y productos eliminados a través de una vía principal o de una vía secundaria en condiciones plenas de salud.
El soñar como emuntorio
Mientras dormimos el descanso reparador recupera el soma, pero es indudable que al soñar se recupera también el estado psicológico del individuo. Podría decirse que el soñar es un sistema mediante el cual eliminamos, compensamos, almacenamos, etc., de manera adecuada la información recibida.
Procesos patológicos
Mecanismos de autorregulación
Síntoma «mínimo» (estornudos, tos, hipersialorrea, mucosidad, vías respiratorias altas, febrícula etc.).
Síntoma «leve» (diarrea, estreñimiento, tos, sudoración, hipersecreción bronquial, mucosidad nasal, fiebre etc.).
Síntomas «severos» (epistaxis copiosa o sangrado por la nariz, con el objetivo de evitar una HTA o una AVC; hipertermia, sudoración con olores característicos....
Mecanismos de adaptación
Ulceras, hemorroides, fístulas, trasudados, exudados, forúnculos, psoriasis, dermatitis seborreicas, eccemas atópicos, verrrugas, hiperpigmentaciones cutáneas, las salvas de estornudos....
Los riñones regulan las concentraciones de hidrogeniones, iones como sodio, potasio, fosfatos,... y la cantidad de agua en el organismo.
El hígado tiene multitud de funciones metabólicas. Por su parte la vía biliar excreta aproximadamente 1.200 ml/día que sirven de vehículo para expulsar por ejemplo bilirrubina o excesos de colesterol sintetizados por las células hepáticas.
La piel es llamada potencialmente el tercer riñón por su capacidad de excreción.
El pulmón, junto con el sistema nervioso central, regula las concentraciones de C02 en el líquido intersticial (el más abundante de todos los productos finales del metabolismo).
El sistema linfático es un sistema basurero, que elimina el exceso de líquidos, residuos y otros materiales de los espacios tisulares. La décima parte del líquido que sale de los capilares es devuelto a la sangre por los linfáticos que, a diferencia del sistema venoso, pueden transportar sustancias de peso molecular elevado como proteínas y bacterias. Ninguna partícula que penetre en los tejidos podrá pasar directamente a través de las membranas capilares a la sangre. Si las partículas no son destruidas en los tejidos, penetrarán en los linfáticos, fluirán a través de éstos, y al atravesar los ganglios linfáticos serán atrapadas por los macrófagos que revisten los senos y destruidas. Los macrófagos alveolares fagocitarán partículas atrapadas en los alvéolos, liberando también los productos de estas digestiones a la linfa.
Las células son capaces de vivir, crecer y llevar a cabo sus funciones especiales en tanto que el medio interno conserve las concentraciones adecuadas. Es fácil, por tanto, comprender que la causa principal de la enfermedad es la presencia de sustancias indeseables en el organismo; es decir, la verdadera etiología es la «suciedad del terreno».
Los desechos que se dirigen a los emuntorios desde los tejidos profundos son transportados por: linfa ganglios linfáticos vía venosa corazón derecho corazón izquierdo-circulación general (bazo, médula ósea, pulmón, riñón, piel, hígado). Al hígado, no obstante, la mayoría de desechos le son transportados, como hemos dicho anteriormente, a través del sistema venoso portal.
CRISIS DE DESINTOXICACIÓN Y ENFERMEDAD
Si las sustancias tóxicas superan un máximo tolerable, el organismo provoca lo que llamamos crisis de desintoxicación o de eliminación, con el fin de reducir o evitar la intoxicación o toxemia y el posterior mal funcionamiento, degeneración y muerte celular.
Las crisis depurativas iniciales son lo que en medicina oficial se conoce como enfermedades agudas, que generalmente son autolimitadas y de corta duración, las cuales no son más que diferentes formas de eliminación, constituyendo el proceso de limpieza (sd. febriles, catarros, bronquitis agudas, tos seca, vómitos, diarrea, etc.).
Durante el proceso de desintoxicación es muy importante facilitar el drenaje Los drenajes son medios que nos ayudan a limpiar nuestro organismo mediante la estimulación de los distintos emuntorios. Puede utilizarse ayuno, agua, plantas, zumos, caldos de alimentos, masajes, enemas, etc. Posiblemente, lo que sucede es que al dejar de haber aporte de sustancias tóxicas, el plasma, el intersticial, el sinovial,.... están menos saturados de los distintos desechos, por lo que pueden arrastrar más de los depósitos. Siendo el emuntorio el último en quedar limpio (curación de dentro hacia fuera).
Si no se procede así y se continúa con una ingesta «normal», se obstaculiza el proceso depurativo y el organismo empeora.
Las enfermedades que siguen su curso clínico conducen a un estado de salud mejor del que se tenía antes de enfermar. Pero si no dejamos a estas enfermedades banales seguir su curso, interferimos en el proceso de curación y no depuramos el medio interno, con lo cual cronificamos.
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