octubre 2007
Elisabet Golerons
VITAMINAS Y FULAR PARA ENCARAR EL OTOÑO
Si tus huesos se resienten con el cambio de tiempo, ha llegado la hora de reforzar el organismo para afrontar la nueva temporada. Nuestro reloj biológico es tan inteligente como para asociar las lluvias y las hojas secas a la vuelta al cole y al trabajo. Es el momento de recargar las pilas y prestar más atención a los revulsivos energéticos. Para que los factores negativos no nos ganen la partida tenemos que cuidarnos tanto por dentro como por fuera. En este artículo hemos hecho una selección de los pasos que has de seguir para entrar con buen pie en esta estación. Desde tomar vitaminas hasta la hidratación de la piel son algunos de las claves que no puedes saltarte.
Renovar el armario es lo primero que hay que tener en cuenta ante la llegada del frío. No se trata de abrigarse hasta el cuello a la mínima que bajen las temperaturas, sino pensar más cómo vestirnos. Para los últimos días cálidos irían bien camisetas de manga corta, pero siempre salvaguardándose con una chaqueta fina de algodón o una rebeca. Para salir de fiesta, nunca está de más llevar un chal o fular para cuando refresque la noche.
Además de la ropa, tenemos que pensar en la piel que se resiente del frío y del aire. Nuestras partes más visibles, la cara y las manos, deben recibir una atención especial. No prescindas de las cremas de manos si no quieres encontrarte con la piel cortada y escamosa.
Para la cara utiliza mascarillas nutritivas y cremas hidratantes o enriquecidas con vitaminas. Sigue este plan de cuidados:
1) Hazte una limpieza de cutis antes de empezar la estación para que las bases de maquillaje y las cremas se adapten mejor a tu piel durante la temporada. 2) Utiliza una crema nutritiva por la noche adaptada a tu tipo de piel. 3) Aplica un serum vigorizante si notas tu piel apagada. 4) Utiliza mascarillas según de tu tipo de piel.
Engordar más es típico del otoño. Cuando guardamos el traje de baño en el armario, aparece la obsesión por la balanza. Con el frío los platos calientes resultan imprescindibles, pero muchos de ellos son ricos en calorías. Por eso, los especialistas recomiendan ingerir sopa: una forma de alimentarse bien sin engordar. Además de ser la base de la pirámide nutricional, se pueden hacer muchas combinaciones a la hora de cocinar.
Otro inconveniente de esta época del año es que el organismo funciona más lentamente. Por eso requiere alimentos menos pesados que sean a base de frutas y verduras. Deben aprovecharse los cítricos, consumiendo al menos 3 piezas al día y no privarte de las 5 comidas.
 Los cambios de estación alteran nuestro organismo y estado anímico. Para que nuestro cuerpo no ceda a la presión conviene ayudarnos con vitaminas. Estos nutrientes, imprescindibles en los procesos metabólicos, mejoran la concentración en los estudios y el trabajo.
Como el cuerpo rechaza la comida fría es muy difícil ingerir la verdura cruda. Lo ideal sería prepararla variando con distintas clases de pasteles o ensaladas de verduras cocidas.
1. Vitamina C: activa las defensas orgánicas y ayuda a prevenir catarros y resfriados. Se encuentra en los cítricos, hortalizas verdes y tomates. 2. Vitamina A: la contienen alimentos como la leche, manteca, quesos, hígado y yema de huevo. Ayuda a proteger la piel del frío y evita las grietas de los labios. 3. Vitamina D: ayuda a la asimilación del calcio y el fósforo. Agregando pescados azules y alimentos que contengan yodo se incorpora esta vitamina. 4. Miel: su consumo reemplaza al azúcar y aporta sanas calorías para hacer frente al mayor desgaste energético que se produce ante las bajas temperaturas.
- Las lluvias imprevistas: lleva siempre un paraguas encima
- Los catarros: lleva siempre una chaqueta de algodón contigo
- Las migrañas: toma aspirinas y reposa
- Las lesiones: si practicas deporte, con el frío las articulaciones y huesos aumentan su rigidez
- Las alergias: en otoño abundan los brotes de alergia a la ambrosia, un tipo de polen
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