A lo largo de los últimos 20 años, investigadores de la universidad de Wisconsin han llegado a la conclusión que ciertas cepas de virus, como los causantes de los resfriados de pecho y la conjuntivitis, hacen que los individuos infectados fabriquen más células grasas. El estudio demuestra que existe una correlación entre la infección con una cepa en particular, conocida como Ad-36, y la obesidad. Otra investigación realizada con gemelos llegó a probar que estaba más gordo aquel hermano que había sido expuesto al adenovirus (una familia de virus que infectan tanto humanos como animales).
Experimento con aves
Ahora se ha descubierto una nueva cepa de virus que hace que los pollos engorden. La fisiologista Lea Whingham de la universidad

americana, inoculó tres cadenas de virus distintos (Ad-2, Ad-31 y Ad-37) a distintas aves de corral. Hicieron un seguimiento de ellos a lo largo de tres semanas y analizaron la comida que ingirieron durante este tiempo. Aunque ambos consumían la misma cantidad de comida y estaban expuestos a las mismas condiciones, los pollos portadores del Ad-37 tenían casi tres veces más de grasa en su intestino y más de dos veces en el total del cuerpo. “El Ad-37 es el tercer adenovirus encontrado que hace aumentar la adiposidad en animales, pero no todos los adenovirus producen obesidad”, asegura Whigman. Aunque aún no se sabe cómo engorda el Ad-37, lo que está claro es que lo hace, como también aumentan la los virus Ad-5 y Ad-36.
En busca de una vacuna Un estudio dirigido por el investigador Nikhil Dhurandhar del Centro de Investigación Biomédica Pennington, ha demostrado que el virus Ad-36 ayuda a las células humanas que tienen la capacidad de almacenar grasa a hacerlo realmente. La obesidad tiene múltiples causas, y los virus son solo una de ellas. “No estoy diciendo que todas las obesidades estén causadas por virus” apunta Dhurandhar. Lo que deben descubrir ahora los investigadores es el mecanismo por el que estos virus desarrollan la obesidad. Una vez que conozcan "como funciona" podrán producir una vacuna que prevenga posibles infecciones de Ad-36. “El objetivo a largo plazo es ver si podemos prevenir la obesidad inducida por adenovirus”. “La gente se siente más a gusto pensando que la obesidad se debe a una falta de control”, añade Whigham.
Hasta ahora, siempre habíamos creído que la obesidad se debía a una falta de control en la nutrición. Sin embargo, estos estudios abren una nueva puerta que señala al sobrepeso como resultado de una enfermedad. Se trata de una perspectiva poco alentadora a la cual ya se está intentando poner remedio.