diciembre 2007
Elisabet Golerons
LA OBESIDAD FAVORECE LA DEMENCIA
Las mujeres con sobrepeso están más afectadas por este trastorno mental
La demencia senil afecta a 18 millones de personas en el mundo y no hay cura. Entre los enfermos hay más mujeres que hombres, precisamente porque la esperanza de vida es mayor. Las señoras obesas tienen un riesgo 200 veces superior de padecer esta enfermedad, según la revista British Medical Journal.
Según esta fuente existe una asociación entre obesidad en la edad media de la vida y la demencia senil en la ancianidad, especificando que:
• Una demencia en la vejez (abarca la senil, el Alzheimer y la vascular) la sufre un 6,9% de los pacientes.
• En las mujeres con obesidad (índice de la masa corporal igual o mayor a 30) el riesgo de padecer demencia se incrementa un 200%, mientras que en las personas con sobrepeso el incremento de este riesgo es del 35%.
• También la medida del pliegue cutáneo como evaluación del grado de adiposidad ―en la espalda sobre la piel que recubre el músculo subescapular y en la cara posterior del brazo, sobre la piel que recubre el músculo tríceps―, realizada entre los 40-45 años, se relaciona con el riesgo de desarrollar demencia en personas mayores. Los valores más elevados en el grosor de este pliegue se asocian con un incremento del 200% en el riesgo de padecer demencia en la vejez.
¿QUÉ ES LA DEMENCIA SENIL?
Este trastorno cerebral deja a la persona con unas habilidades muy reducidas para su actividad diaria, debido a la degeneración progresiva de las neuronas. A corto plazo se detecta por la pérdida de la memoria inmediata. Sin embargo, en la última etapa pueden aparecer alucinaciones, cambios repentinos de humor, e incluso problemas de movilidad al perder la noción de la individualidad.
Una forma de clasificar las demencias es atendiendo a las causas que las producen. Las denominadas primarias no tienen una razón conocida y la demencia es el trastorno principal (enfermedades de Alzheimer o de Pick), mientras que en las secundarias, es consecuencia de otra patología (el sida, un trauma craneoencefálico o un déficit vitamínico).
LOS PRIMEROS SÍNTOMAS
Los primeros síntomas de demencia senil son los olvidos que se achacan a la edad: no saber dónde se han dejado las llaves de casa, qué se iba a comprar en el supermercado… El aumento de esperanza de vida ha supuesto un incremento de esta patología entre la población mayor de 65 años. Son prácticamente irreversibles y no afectan sólo a quien las padece, sino a su entorno familiar.
MEDIDAS PARA PREVENIR
Los riesgos de sufrir demencia aumentan con la edad. La genética juega un papel importante, pero en los casos de obesidad se pueden tomar medidas. Vigilar la alimentación es imprescindible. Dar prioridad a la fruta y verdura, hacer ejercicio de manera regular y vigilar el peso son las claves para prevenir la enfermedad. Hacer una dieta es recomendable tanto como el consumo de la vitamina E, aceites vegetales y almendras.
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