septiembre 2006
Obesidad-plus.com
La gimnasia pasiva
Una solución menos agotadora
La realización de ejercicio, aunque sea de manera moderada, es uno de los principales aliados para combatir la aparición de obesidad. A pesar de eso, está comprobado que la población actual lleva cada vez una vida más sedentaria, donde la práctica del ejercicio queda relegada a un segundo plano.
La falta de tiempo o la falta de voluntad son los principales motivos por los que la gente no lleva a cabo una actividad física continuada. Y los datos preocupan, ya que los estudios presentan que, aproximadamente el 47% de la población española reconoce no practicar ningún tipo de actividad física de manera habitual.
Ante esta realidad y teniendo en cuenta la gravedad de este dato, los avances tecnológicos han hecho posible la creación de la gimnasia pasiva, que permite estimular el movimiento de los músculos sin esfuerzo.
Existen dos tipos de máquinas para hacer gimnasia pasiva:
- El primero es de tipo mecánico y consiste en que el aparato realiza los movimientos y los transmite a los músculos o articulaciones de la persona en cuestión. En este caso estamos hablando de las clásicas camillas o cintas vibradoras.
- El segundo sistema es el conocido como “electroestimulación neuromuscular”. Este aparato dispone de unas ventosas con electrodos que se colocan en la parte del cuerpo que se quiere estimular. El electroestimulador imita los impulsos eléctricos que emite el cerebro sobre las partes que se quieren tratar, provocando así el movimiento involuntario de estas zonas; es como si se engañase al músculo para que se contraiga. Los electrodos están conectados a una consola de control desde la que se puede controlar la intensidad, duración y frecuencia de la corriente eléctrica que se transmitirá a los músculos implicados.
A pesar del gran avance que supone la gimnasia pasiva, ésta es una técnica que por sí sola no produce grandes efectos sobre la pérdida de peso. Así, este método es idóneo para usarlo como complemento de una práctica de ejercicio moderado (ya sea caminar, nadar, ir en bicicleta, etc.) y de unos hábitos alimenticios adecuados.
Hay que destacar que aunque este método no sirve por sí solo como reductor de peso, no quiere decir que no sea útil. Todo lo contrario, ya que con la gimnasia pasiva se ayudará a reeducar los músculos, evitar atrofias y mejorar la circulación, lo que servirá de gran ayuda para la práctica de ejercicio de la cual debe acompañarse.
Los profesionales destacan la importancia de la constancia en la práctica de la gimnasia pasiva, por eso recomiendan que se practique tres veces por semana con sesiones de una hora de duración.
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