septiembre 2006
Obesidad-plus.com
Las actividades cotidianas
Una buena manera de mantenerte en forma
Ir al gimnasio o practicar un deporte de manera rutinaria es un hábito costoso y que poca gente realiza como algo habitual. Según un estudio del CIS sobre los hábitos deportivos de los españoles, el 63,4% de la población no practica ningún tipo de deporte. Es por esta razón por la que es necesario buscar una alternativa a la práctica del ejercicio físico programado.
Esta poca práctica deportiva generalizada, se agudiza entre las personas que padecen sobrepeso, ya que para ellas resulta más complejo la realización de determinadas actividades físicas. Por lo tanto, las actividades cotidianas son una alternativa ideal a esta práctica deportiva.
Los profesionales recomiendan la práctica de actividades físicas de manera moderada para mantener un estado de salud idóneo, a lo que añaden que la práctica de ejercicios cotidianos son los más adecuados y asequibles para toda la población.
Hacer ejercicio en la vida cotidiana resulta sencillo, presentemos algunos ejemplos:
- Conviene subir las escaleras siempre que nos sea posible en vez de utilizar el ascensor o las escaleras mecánicas.
- Ir a hacer la compra también supone un gasto calórico en nuestra rutina.
- Hacer las tareas de la casa (como pasar la aspiradora, limpiar los cristales, tender la ropa, etc.) ayudan a mantener el cuerpo en movimiento y a evitar pasar horas sentados delante de la televisión.
- Bajarse del autobús un par de paradas antes de nuestro destino no cuesta nada y nos obliga a caminar.
- Pasear, ir en bici, patinar, bailar, etc. son otras actividades que podemos realizar en nuestra vida diaria y que además se ajustan a las preferencias de cada persona, eliminando la idea de “ejercicio igual a esfuerzo y sufrimiento”.
Realizar este tipo de actividades durante unos 30 minutos al día (tiempo recomendado por los especialistas) no supone un gran esfuerzo y contribuyen a mejorar notablemente nuestro estado de salud. Por ejemplo, subir dos pisos diariamente puede suponer la pérdida de 2,7 kg. por año.
La práctica de este tipo de ejercicios cotidianos no solo contribuye a la pérdida de peso o a la prevención de la obesidad, si no que también ayuda a controlar los niveles de tensión arterial y colesterol, previene las enfermedades cardiovasculares, favorece la circulación e incluso ayuda a mejorar la salud mental.
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